
El término hiperhidrosis se utiliza para describir la producción excesiva de sudor. Es común, y puede afectar a zonas locales (axilas, palmas, plantas) o de manera generalizada. Sus causas son múltiples, lo más frecuente es que sea idiopática (desconocida), es decir, sin un factor exógeno. Otras veces este aumento de sudoración tiene un origen endocrino, como el hipertiroidismo. En otras ocasiones pueden ser ciertos fármacos los agentes implicados en la hiperhidrosis.
Se trata entonces de un trastorno que afecta de manera importante la calidad de vida y las relaciones interpersonales.
Clínicamente observamos un aumento de la sudoración en una o varias regiones del cuerpo y suele ser el propio paciente el que explica que mancha de sudor las camisetas o que el sudor de sus manos le impide realizar las actividades de la vida diaria.
Las zonas más frecuentemente afectadas son las axilas, las palmas de las manos y las plantas de los pies y en ocasiones puede estar indicado realizar una evaluación analítica para descartar algún trastorno asociado.
Básicamente existen cuatro tipos de tratamientos:
- Farmacológico: sistémico o tópico
- Toxina botulínica: costoso y debe repetirse cada 4-6 meses aproximadamente.
- Cirugía: riesgosa como todo procedimiento quirúrgico invasivo, con posibilidad de aparición posterior de hiperhidrosis compensatoria en otras zonas del cuerpo.